¿Cómo un hombre podría valorar otras cuestiones cuando no puede cuidar un árbol y valorarlo? Este mismo hombre que hoy poda, que hoy da muerte al árbol (porque éste ya no posee más vida y en cualquier momento morirá secándose) que poda porque le molesta barrer las hojas que caen en otoño, porque las ramas perturban su paso por las veredas, que arranca el árbol de la tierra porque sus raíces incomodan su pasar, este mismo hombre, más tarde, en días de calor, o cualquier día de su vida, se dirigirá a la sombra de otros árboles (la paz del viento golpeando las hojas) a los de Eduardo Costa en Acassuso, o los del río en el Tigre, y olvidando, dolorosamente olvidando que ha talado sin pudor, los propios, los suyos.
Es tarea de todos defender este símbolo de Vida por antonomasia. No permitamos que se sucedan más estas podas, porque no sólo se trata de un fuerte golpe a la estética de la ciudad, del barrio, sino a la naturaleza.
Si conocen casos similares, por favor, ayúdenme a denunciar, a difundir esta brutalidad (yo lo haré presentando -sin muchas esperanzas de ser escuchada- una denuncia al municipio). Y al revés, si pueden compartir conmigo, hermosos cuadros de arboledas, hojas, ramas, que son aire para nuestro cuerpo y nuestro espíritu, serán publicados con mucho gusto.
2 comentarios:
Muy interesante la publicacion, y muy cierto tambien. No siempre vemos estos temas y realmente son embelesantes para la ciudad. La poda correcta da fuerza, vigoriza y mejora la floración y desarrollo de la planta. Una poda mal realizada puede legar a causar la muerte de la planta.
Excelente pensamiento y reflexión...
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